Verano

La luz de la tarde formaba sombras caprichosas sobre las desgastadas rocas que emergían entre destellos de un mar sereno. Los únicos sonidos los producían el suave vaivén de las olas al acariciar la orilla y los ecos de las gaviotas, que resonaban entre los rojizos peñascos de la cala. Tumbada, sentía el calor de la arena, acumulado durante aquel largo día soleado.

Lejos quedaba el sonido de los teléfonos de la oficina, los correos electrónicos interminables y las prisas por terminar los informes.

Carlos Rosae, 2015
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